Esto es la continuación de la Primera Parte
Seguimos en el DÃa 19 de Septiembre de 2007
09:00: ¡Está dilatada sólo de 5 cm! Aquello se nos empieza a hacer eterno… ¡y lo que nos queda!
Una buena noticia es que hubo cambio de turnos y, sorpresa, empezó justo la matrona que nos habÃa llevado casi todo el embarazo. Eso nos tranquilizó algo, ya que habÃa más confianza y además es una chica simpática.
No obstante, Mami empieza a tener dolores más fuertes. Le ponen calmantes, pero sólo la alivian un poco.
La matrona me dijo que aprovechase para salir a desayunar. Yo no tenÃa especialmente hambre, pero asà podrÃa hablar con los de fuera, que, los pobres, llevaban toda la noche en la sala de espera y sin saber nada
. Y ésto es algo que me parece muy mal.
Maternidad parece una cárcel, en serio. Está separada por una puerta que se abre metiendo un código. Vale, me parece bien que haya medidas de seguridad. Pero no habÃa nadie a quien preguntar nada. De vez en cuando salÃa alguien para llamar a una madre, etc, pero si les preguntabas algo te miraban con mala cara. Y si no preguntas te tienen, como nos tuvieron, horas y horas sin saber nada. ¿Es ésto normal en un paÃs civilizado?
Yo, al final, estuve más tiempo, sin exagerar, esperando en un pasillo a que me dejaran entrar, que fuera hablando con la familia. Me pareció surrealista que tuviese que esperar a que viniese alguien para decirme simplemente “Pasa”. Bueno, ya me he desahogado
. Ah, también me gustarÃa dejar claro que no estoy criticando al personal sanitario ya que no sé si todas estas cosas son por dejadez de ellos, o por exceso de trabajo, o por mala organización del sistema. Asà que ni los culpo ni los exculpo, pero me quejo de los resultados.
15:00: Se acerca el final
. Mami ya está dilatada de 9 cm. Estamos desesperados y nos sentimos “abandonados”. Yo, además, impotente y enfadado conmigo mismo, porque creo que tendrÃa que haber insistido más con los trabajadores.
Un ginecólogo, distinto al anterior, revisa a Mami y le dice que haga pujos, pero no lo ve muy claro y llama a otra ginecóloga para pedirle su opinión. Resulta que Nene estaba mal colocado
. La gine, de primeras, le dijo a Mami que empujara durante una hora (¡qué mal nos sentó!) pero, cuando metió la mano, cambió de idea radicalmente y dijo que habÃa que hacer una cesárea inmediata.
Yo entonces me puse a llorar
, ya hacÃa horas que me contenÃa, aunque en realidad eran lágrimas de desahogo, ya que yo estaba encantado de que le hicieran una cesárea. HabrÃamos preferido un parto natural, sobre todo Mami, pero yo veÃa que estábamos agotados y sufriendo y querÃa acabar cuanto antes.
Preparan a Mami y se la llevan a quirófano.
Yo volvà a la sala de espera y me dijeron que ya me avisarÃan. Cuando và a mi madre la abracé y volvà a llorar. Entre sollozos empecé a despotricar de todos (bueno, tampoco tanto…
), por cómo la podÃan haber tenido sufriendo durante tantas horas para que al final le hiciesen una cesárea, cuando, desde un principio, se sabÃa que, por la estatura de Mami, iba a ser cesárea casi seguro.
Mientras tanto, en el quirófano, ponen a Mami en la mesa. Estaba temblando, ésta vez sà que era por frÃo y nervios. Le ataron los brazos a ambos lados y le pusieron una cortinilla sobre el pecho, para que no pudiese ver nada.
Le inyectan más epidural y la matrona, cogiéndola de la mano, le dice que si nota algo que se queje. EfectÃvamente, la empiezan a cortar, Mami lo nota y se queja. Deciden esperar dos minutos a ver si le hace efecto. La vuelven a cortar y chilla
. Finalmente le ponen una mascarilla y la duermen por completo.
15:45: ¡Nace Nene! Pobrecito. Su primer segundo en este mundo y su Mami está durmiendo y su Papi sollozando en la sala de espera
.
16:00: La matrona me avisa y entro. Voy a la sala de dilatación, donde acabábamos de pasar tan malas horas, pero ahora parece distinta, más alegre. Y allà está Nene, sobre una toalla, tumbadito, con los ojos abiertos de par en par.
Éso sÃ, lo reconozco: con los ojos tan abiertos, poquito pelo, delgadito, la piel muy blanca y las uñas moradas, me recordó a Gollum
.
Cuando llegué, estaba la matrona contándome cosas (por supuesto, pregunté por Mami y me dijo que todo bien) y una enfermera lavando y preparando a Nene, pero más tarde me quedé un par de minutos a solas con él. Me daba miedo tocarlo, de hecho creo que no lo toqué, aunque no estoy seguro. Pero le hablé, nos miramos, él se movÃa como a cámara lenta. Y en algún momento pensé: “Y si ahora se pone a llorar, ¿qué hago?”
. Je, es lo que tiene ser padre primerizo
.
Finalmente volvió la enfermera, puso a Nene en una minicunita y salimos. Las abuelas ven al nieto y nos vamos todos a la habitación.
17:30: Mami se despierta y pregunta por Nene. Le dicen que está conmigo, en la habitación. La arreglan y se la llevan. Cuando salió al pasillo no habÃa nadie esperándola
, asà que la traen a la habitación.
Pero que conste que ese “abandono” tiene una explicación
. Nos dijeron que esperásemos tranquilos en la habitación porque, cuando fueran a traer a Mami, irÃan primero a buscar su cama. Aún asÃ, como tardaban tanto, las dos abuelas fueron a Maternidad a preguntar por ella, pero les dijeron que aún tardarÃa, asà que volvieron a subir. Y a los pocos minutos, nos traen a Mami
. Otro consejo: no os fiéis de lo que os digan.
18:00: Mami llega a la habitación, ve a Nene, yo la veo a ella y empezamos a llorar todos
.
Y asà acaba El Parto.
Viéndolo en la distancia, meses después, cuando ya se ha olvidado el dolor fÃsico y las incomodidades, lo que más le molesta a Mami es no haber podido ver a Nene hasta dos horas después de nacer
. Creo que voy a alquilarle “El Señor de los Anillos” para que se haga una idea de cómo era
.